La euforia ha tomado las calles de España. La victoria ante Portugal no solo fue un triunfo en el campo, sino un respiro para todos los que sienten esta camiseta como parte de su identidad. Tras un comienzo titubeante, con ese empate contra Cabo Verde que dejó a más de uno con el corazón en un puño, la selección ha recuperado la chispa que tanto la caracteriza. Mikel Merino se convirtió en el héroe del día, asegurando así el pasaporte a los cuartos de final y trayendo de vuelta la ilusión a Los Ángeles.
Una mirada al futuro sin subestimar al rival
El 10 de julio se dibuja lleno de esperanza. En cada rincón del país, desde grandes ciudades hasta pequeños pueblos, la gente sueña con ver a España entre las cuatro mejores selecciones del mundo por segunda vez en su historia. Un reto que ya logramos en 1950 y 2010, y ahora está más cerca que nunca: solo tres partidos nos separan del gran objetivo.
A pesar del optimismo palpable entre los aficionados, dentro del vestuario español se respira una cautela necesaria. Trajano, figura clave para De la Fuente, siempre dijo que respetar al enemigo es fundamental. Y eso es precisamente lo que han hecho: “Miedo ninguno, respeto a todo el mundo”, repiten como mantra antes de enfrentarse a Bélgica.
No podemos olvidar que este equipo belga tiene sus armas afiladas; su defensa cuenta con uno de los mejores porteros del mundo: Thibaut Courtois. No es la primera vez que nuestros delanteros lo intentarán; aquella vez en Bruselas terminó con un 0-2 favorable para nosotros gracias a dos goles de Silva. Pero hoy Courtois es otro monstruo bajo los palos.
Bélgica no es solo Courtois; tienen jugadores como Tielemans, quien maneja el centro del campo como si estuviera dirigiendo una orquesta o Doku, uno de esos extremos capaces de desbordar cualquier defensa. Y no olvidemos a veteranos como De Bruyne y Lukaku, quienes parecen haber encontrado nueva vida tras unas fases iniciales complicadas.
No obstante, este partido trae consigo recuerdos lejanos; hace 40 años fue Bélgica quien eliminó a España en cuartos mediante penaltis. Una historia distante para muchos jugadores actuales, pero presente en la memoria colectiva. Desde entonces, España no ha ganado sin necesidad de penales desde junio de 1980. Sin embargo, aunque lo pasado pesa, nuestro equipo quiere escribir una nueva historia este verano.

