Rafael Louzán, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), no ha dejado lugar a dudas este martes en la Asamblea General: su objetivo es claro y ambicioso. Quiere que la final del Mundial 2030 se celebre en España, y lo dice con una pasión que contagia. Durante su discurso, dejó caer un deseo que muchos compartimos: que el próximo Mundial, el del Centenario, sea el mejor de todos los tiempos.
Un futuro brillante para el fútbol español
Con el eco aún fresco de los partidos en Estados Unidos, México y Canadá, Louzán enfatizó la importancia de aprovechar esa inercia positiva. «Trabajar, como no puede ser de otra manera», repitió con determinación. Es momento de dejar atrás las palabras vacías y pasar a la acción. El Gobierno ya ha hecho un primer acercamiento a la RFEF para colaborar en esta aventura y Louzán espera que esa colaboración sea sincera y efectiva.
Pero aquí no acaba todo. El presidente también lanzó un mensaje claro sobre la necesidad de incluir a todos los actores del fútbol español en esta gran jugada. Hizo especial hincapié en LaLiga, reconociendo su papel fundamental como embajadora del fútbol español por todo el mundo.
A medida que nos adentramos en este emocionante viaje hacia el Mundial 2030, queda claro que España tiene mucho que ofrecer. Con una cultura vibrante y un amor inquebrantable por el fútbol, solo esperamos que esos esfuerzos den frutos y logremos juntos hacer historia.

