En la Segunda Federación se ha tejido una historia emocionante, un relato de superación que tiene como protagonista a Carlos Luengo, el segundo entrenador del CD Badajoz. Este hombre, nacido en Trujillo y con 46 años a sus espaldas, ha sido pieza clave para que el gigante extremeño vuelva a brillar tras un oscuro periodo. Y es que, tras dos años lidiando con la agonía de no encontrar su camino, el equipo ha resurgido gracias al esfuerzo conjunto de jugadores, afición y cuerpo técnico.
Un nuevo comienzo en un momento crítico
La situación no era fácil cuando Carlos llegó al Nuevo Vivero: decimoterceros y con apenas 11 puntos. La sombra del descenso acechaba, pero él y su equipo tenían claro que lo primero era entender las verdaderas necesidades del grupo. «No intentamos imponer una idea preconcebida», asegura Luengo. En lugar de eso, se enfocaron en resolver los problemas conforme iban surgiendo. Así comenzó la transformación hacia un Badajoz renovado.
Con 22 victorias, cinco empates y solo dos derrotas durante la temporada, Luengo ha demostrado que su método funciona. Con trabajo metódico y análisis constante, cada sesión de entrenamiento se convierte en una oportunidad para mejorar tanto individual como colectivamente. Como él mismo dice: «Cada tarea tenía un sentido competitivo».
Su experiencia junto a Aitor Karanka fue fundamental; allí aprendió lecciones valiosas sobre cómo observar el juego desde un ángulo diferente. «Compartir el día a día con él ha marcado mi forma de entender esta profesión», reflexiona Luengo mientras mira hacia atrás con gratitud.
A medida que avanzaba la temporada, este enfoque pedagógico caló hondo en los jugadores. Las sesiones no eran meramente físicas; cada ejercicio estaba diseñado para simular situaciones reales del partido, reforzando principios tácticos esenciales y mejorando la toma de decisiones bajo presión.
A pesar de que muchas veces su trabajo puede pasar desapercibido por ser menos visible que otras funciones dentro del cuerpo técnico, Carlos subraya su importancia: «Detrás de cada decisión hay horas de análisis y coordinación». Y así fue como lograron no solo salvarse del descenso sino también alcanzar ese ansiado ascenso que parecía casi imposible al principio.
Lo más impresionante es saber que este método no está limitado a una categoría; puede adaptarse incluso al fútbol profesional si todas las áreas trabajan alineadas para mejorar el rendimiento global del equipo.
Así pues, Carlos Luengo se erige como uno de los grandes artífices de esta gesta histórica del Badajoz. Un chico formado bajo la tutela de Karanka ahora vuela alto junto a su equipo hacia nuevas metas.

