Diego Forlán, uno de esos nombres que resuena con fuerza en la historia del fútbol uruguayo y que está grabado a fuego en el corazón de los aficionados del Atlético de Madrid. Este delantero no solo se llevó dos Botas de Oro a casa, sino que también fue el mejor jugador del Mundial 2010 en Sudáfrica. Una leyenda, sin duda.
De la gloria al nuevo camino
En 2011, Forlán decidió cerrar un capítulo dorado en su vida: tras 198 partidos y 96 goles con el Atlético, se despidió dejando atrás una UEFA Europa League y una Supercopa de Europa. ¿Se imaginan? Pasar de ser ídolo a explorar nuevos horizontes en Italia con el Inter de Milán. Su debut allí fue prometedor, anotando un gol frente al Palermo, pero las lesiones le jugaron una mala pasada y su estancia se tornó complicada. En total, solo pudo disputar 20 partidos antes de buscar nuevas aventuras.
Y así fue como llegó Brasil, Japón y finalmente regresó a su tierra natal para hacer historia nuevamente con Peñarol. Ahí levantó el Campeonato Uruguayo 2015-16 antes de decir adiós al fútbol profesional tras pasar por Mumbai City y Kitchee en Hong Kong.
La vida después del fútbol le ha llevado a ser entrenador en clubes como Peñarol y Atenas de San Carlos. Ahora, sigue ligado al deporte rey como analista y embajador del Museo de la FIFA, manteniendo viva la llama que encendió durante sus años dorados en el campo.
