La historia de Gus en Servigroup Peñíscola toca su fin, al menos en lo que respecta a su etapa con el club. A sus 46 años, este guardameta toledano ha decidido dar un paso al lado, y la emoción estaba a flor de piel. En una despedida cargada de sentimientos, compartió el escenario con Manuel Sierra, presidente del equipo, quien no dudó en resaltar la huella que Gus ha dejado: «Es una persona muy querida por todos».
Un adiós lleno de gratitud
Con la voz entrecortada y los ojos brillando por las lágrimas, Gus confesó que nunca había vivido algo así: «No me gustan estas despedidas», decía mientras recordaba aquellos días en los que llegó para jugar solo un año. «Vine aquí buscando un ascenso y terminé viviendo los cuatro mejores años de mi vida». Su gratitud era palpable; no podía dejar de agradecer a Santi Valladares por haber confiado en él cuando muchos podían dudarlo. «¿Un portero de 46 años? No es fácil», bromeaba entre risas.
Gus también dejó claro que aunque cierre esta puerta, el fútbol sigue llamándolo: «Voy a seguir jugando, ya sea en Primera o Segunda B. Todo depende de cómo afecte esto a mi familia». La pasión por este deporte no se apaga tan fácilmente.
Y antes de marcharse, tuvo palabras para la afición: «Este club necesita a su gente; el Juan Vizcarro debe ser un fortín porque juntos podemos lograr más». Un deseo sincero desde alguien que siempre se sintió parte fundamental del equipo. Así termina una etapa llena de recuerdos y momentos inolvidables; pero como bien dice Gus, esto es solo un hasta luego.

