La tensión estaba en el aire. Mientras el Porto celebraba su título en la Primeira Liga, el Benfica se enfrentaba a un escenario que hizo hervir la sangre. En Famalicao, los hombres de Mourinho parecían tener todo controlado con un 0-2 en el marcador, pero la historia dio un giro inesperado que terminó con un empate a dos. Un resultado que deja a los lisboetas con más dudas que certezas, justo cuando la Champions League está al alcance de la mano.
La ira desatada por decisiones arbitrales
En las redes sociales, la indignación era palpable. El club no tardó en manifestar su malestar tras un penalti no sancionado a su favor y otro pitado en contra después de consultar el VAR. Y si eso no fuera suficiente, la expulsión de Otamendi a mitad del segundo tiempo acabó por colmar el vaso.
Con una ironía mordaz, lanzaron un mensaje en ‘X’ donde ofrecían al árbitro Gustavo Correia y a su equipo arbitral el premio al jugador del partido. La respuesta no se hizo esperar y Rui Costa, presidente del Benfica, salió al paso para expresar su rabia: “Hoy quiero manifestar mi indignación y la de todos los aficionados del Benfica por lo sucedido aquí. No hace falta estar de acuerdo conmigo sobre todas las jugadas clave; son inaceptables”. Sus palabras resonaban fuerte: “Nadie tiene derecho a decidir quién gana campeonatos o quién va a la Champions League; eso solo les corresponde a jugadores y entrenadores dentro del campo”.
Así es como una noche que prometía alegría se transformó en otra batalla más entre equipos y árbitros; una historia común en este deporte lleno de pasión donde cada decisión puede marcar una temporada entera.

