Pau Cubarsí es un nombre que ha comenzado a resonar con fuerza en el mundo del fútbol. A tan solo unos días de cumplir 17 años, este central del FC Barcelona se convirtió en una de las grandes promesas del equipo tras debutar oficialmente en la Copa del Rey contra el Unionistas de Salamanca. Recuerda ese momento con emoción, compartiendo anécdotas en una reciente entrevista con L’Equipe.
“El día siguiente a mi primer partido como titular en LaLiga contra el Betis, Xavi me felicitó y me deseó feliz cumpleaños frente a todos. En ese instante, Robert Lewandowski se acercó y me preguntó: ‘¿De verdad tienes 17?’. No podía creerlo. Quizás todavía tenía cara de niño”, comparte Cubarsí con una sonrisa.
Un regreso al hogar que revitaliza
Pero más allá de los focos y los aplausos, Pau guarda un cariño especial por sus raíces. “En casa de mis padres hay ovejas, dos perros, gallinas y patos… Cada vez que vuelvo allí, desconecto por completo”, dice nostálgico. Esa tranquilidad rural contrasta con la vida agitada en la ciudad condal.
Su trayectoria ha ido ligada a la de Lamine Yamal; ambos han crecido juntos en las categorías inferiores hasta llegar al primer equipo. “Lamine ha avanzado incluso más rápido que yo”, confiesa Cubarsí. “Es fácil jugar con él; le pasas el balón y sabe cómo cambiar el rumbo del partido”. Y aunque recuerda una divertida anécdota sobre un entrenamiento donde acabó en el suelo tras un regate suyo, lo toma todo con humor: “Mientras no termine en gol, está bien para mí como defensa”.
En uno de sus partidos contra el Estrella Roja, sufrió un corte en la cara que le obligó a usar un casco protector para su siguiente encuentro. Él mismo lo cuenta entre risas: “Mis compañeros me llamaban ‘el camarero del McDonald’s’. Era gracioso verme así”. Con esta actitud desenfadada y su talento natural, Pau Cubarsí promete seguir dando mucho que hablar dentro y fuera del campo.

