La historia del Levante y su entrenador Julián Calero ha llegado a un punto de inflexión. Este domingo, el club granota oficializó la destitución del técnico de Parla tras una temporada que prometía mucho, pero que se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza. Con apenas nueve puntos en catorce jornadas, las cosas no han salido como todos esperaban.
Calero llegó al equipo el 8 de junio de 2024 con la ilusión de devolver al Levante a Primera División. En su primera campaña, lo logró y hasta conquistó LaLiga Hypermotion, ganándose el cariño de la afición. Pero el fútbol es caprichoso y los resultados nunca acompañaron esta vez. Tras seis partidos sin ganar y cuatro derrotas consecutivas, la dirección del club decidió que era hora de hacer un cambio.
Un mensaje claro para todos
Pablo Sánchez, uno de los miembros clave dentro del equipo, dejó claro que la situación no daba más margen: “No se trata de confianza, sino que vamos penúltimos. No podemos seguir así”. Y vaya si tenía razón. El amor entre Calero y los aficionados fue palpable durante su primer año, pero ahora ese vínculo se ha visto desgastado por la falta de resultados.
En su despedida, el Levante expresó su gratitud hacia Julián y su cuerpo técnico por haber devuelto la fe a los levantinistas en tiempos complicados. Ellos siempre tendrán un rincón especial en la historia del club: “Julián, formas parte de nuestra historia y esta siempre será tu casa”. Sin embargo, ante lo inminente hay que actuar; el futuro exige decisiones difíciles pero necesarias.
A partir de ahora solo queda mirar hacia adelante y esperar que este nuevo capítulo traiga mejores noticias para un Levante que necesita reponerse rápidamente. Todos estaremos pendientes del próximo paso que darán.

