Zaragoza vive un momento crítico con su querido Real Zaragoza. Cuando la nueva propiedad llegó en 2022, prometieron que ‘lo mejor estaba por venir’. Pero hoy, tras cuatro años luchando por no descender y con una única victoria en 13 jornadas, se hace evidente que lo que realmente nos espera es mucho peor. La realidad ha cambiado drásticamente y el descenso a Primera RFEF está a la vuelta de la esquina.
La agonía del equipo maño
Con cada partido que pasa, el sentimiento de impotencia se hace más fuerte. Este equipo, antes símbolo de lucha y garra, ahora parece estar sumido en una profunda crisis. Con un tercer entrenador al mando y a nueve puntos de la salvación, ya no se trata solo de números; es cuestión de orgullo. ¿Dónde quedó esa ambición que prometían? Mientras tanto, Jorge Mas, presidente del club, disfruta al otro lado del océano entre celebridades como Ivanka Trump y Leo Messi, completamente ajeno al sufrimiento que vivimos aquí.
Y si hablamos del director general, Fernando López ni siquiera se asomó a Granada para ver cómo sus jugadores destrozan cualquier esperanza. Aunque Txema Indias sí estuvo presente, solo se entretuvo en charlas mientras los blanquillos volvían a demostrar que defender esta camiseta les queda grande.
Es hora de admitirlo: estamos ante la peor situación en la historia del Real Zaragoza. A pesar de todo esto, el silencio institucional sigue siendo ensordecedor. Las decisiones erróneas sobre quién dirige lo deportivo continúan repitiéndose sin cesar. Despedir a Juan Carlos Cordero fue tardío y mal gestionado; dos meses sin un director deportivo fueron suficientes para arruinar cualquier atisbo de cambio.
Caminamos hacia un abismo y los aficionados están cansados pero siguen dispuestos a salvar al equipo una vez más. Sin embargo, necesitamos dueños que actúen con coherencia y respeto hacia nuestro escudo; si no pueden hacerlo, lo mejor sería vender y marcharse. Por desgracia, parece que lo peor aún está por llegar mientras nuestra ciudad llora por su emblemático club.

