El Sevilla está en un momento crucial y su entrenador, Xavi García Pimienta, se enfrenta a una prueba de fuego. Después de 28 jornadas de Liga, la temporada aún no tiene un rumbo claro. Sin embargo, el trabajo del técnico ha dejado entrever un rayo de esperanza gracias a la evolución paulatina del equipo. Pero aquí viene lo complicado: la irregularidad en el juego y los resultados han hecho que los aficionados se contengan las ganas de soñar.
La presión aumenta en Nervión
En esta ocasión, todos los ojos estarán puestos en el gran derbi sevillano que se avecina. En verano, las expectativas estaban más enfocadas en evitar problemas para mantener la categoría; no obstante, la afición blanquirroja exige más y aspira a ambiciones mayores. Actualmente, el Sevilla está solo a cuatro puntos de alcanzar esos ansiados puestos europeos y con nueve puntos de margen respecto al descenso.
“Tenemos que ganarnos el derecho a luchar por cosas importantes”, dice García Pimienta con determinación. Aún así, las dudas persisten porque parece que la hora decisiva nunca llega y el reloj corre en su contra. El fútbol es implacable.
En este sentido, los números hablan por sí solos: hasta ahora, solo han conseguido vencer una vez a los siete primeros clasificados. Fue en el primer derbi contra el Betis con un gol de penalti de Dodi Lukébakio. A partir de ahí, su balance frente a estos equipos deja mucho que desear: tan solo 6 puntos de 30 posibles, con más goles encajados que anotados.
A medida que se acerca este duelo lleno de rivalidad hispalense, García Pimienta sabe que mucho está en juego. Con una buena actuación podría dar un giro significativo a su trayectoria en el club; pero si pierde… bueno, eso significaría alejarse aún más del sueño europeo y alimentar las críticas sobre si realmente es el hombre adecuado para liderar este proyecto.