En un giro inesperado del destino, el Sevilla decidió renovar el contrato de Xavier García Pimienta el pasado 24 de septiembre. Todo parecía ir bien, pero a medida que avanzaba la temporada, los resultados comenzaron a dejar mucho que desear. Con un rostro serio en el banquillo y un equipo que aún no lograba conectar con su afición, la situación se tornó complicada.
Una relación tensa pero cordial
Desde entonces, el Valladolid ha sido un rival constante en este camino lleno de baches. Las expectativas eran altas: los aficionados soñaban con ver al equipo dar ese salto hacia Europa. Pero las victorias no llegaban y la frustración comenzaba a notarse. Cada derrota era como un puñal en una herida abierta.
La presión aumentó cuando García Pimienta, tras un partido complicado, expresó su opinión sobre la plantilla. Su crítica resonó fuera de los muros del club y eso generó tensiones con la directiva. Sin embargo, todo parece haber encontrado una tregua en los entrenamientos recientes; él mismo afirmaba que su relación con el presidente y el director deportivo es «buenísima».
Aún así, esto es fútbol y lo único que cuenta son los resultados. Una nueva derrota ante el colista podría ser devastadora para todos los implicados. El Sevilla llega al duelo con varias bajas importantes y la necesidad imperiosa de conseguir una victoria que alivie las críticas acumuladas durante esta temporada tan convulsa.