La situación del Eibar no es fácil, pero hay esperanza. Después de un partido en Gijón donde el equipo mostró que puede dar guerra, ahora se enfrenta al Castellón en el SkyFi Castalia con la misión de cambiar su suerte. A pesar de las diferencias entre ambos contextos, el estilo de juego parece claro: el juego directo será fundamental para avanzar y hacer daño.
La clave está en minimizar riesgos
Joseba Etxeberria lo tiene claro: hay que reducir los errores desde el inicio ante un Castellón que promete presionar a fondo. En Gijón, el Eibar fue capaz de ganar un 70% de los duelos aéreos y Jon Bautista brilló como nunca frente a la defensa rival. Con jugadores como Mada y Guruzeta también aportando su granito de arena, es crucial aprovechar cada balón dividido para establecerse en campo contrario.
Aunque la mayor parte de sus oportunidades llegaron tras pocos pases, ese fútbol más directo ha demostrado ser efectivo y complicado de detener cuando se ejecuta bien. El reto sigue siendo claro: terminar con una sequía goleadora que ya suma tres partidos sin ver puerta. 356 minutos sin celebrar un gol es un panorama desolador y difícil de afrontar si se quiere conseguir una victoria.
Los armeros saben que deben elevar su rendimiento en el área rival; desaprovechar ocasiones claras no es una opción si realmente quieren salir del bache. Con dos salidas cruciales por delante, la confianza está ahí y el deseo de cambiar el rumbo también. Solo queda esperar que este nuevo enfoque les dé la energía necesaria para encarar lo que viene.