El Sporting de Gijón ha dado un paso firme y decidido al renovar el contrato de Pablo García, un lateral que lleva la esencia rojiblanca en su sangre. Desde sus inicios en la cantera de Mareo, este joven talento ha demostrado que el compromiso con su club va más allá de un simple trabajo; es una pasión arraigada desde niño. Ahora, seguirá defendiendo esos colores hasta 2028, y eso no es solo una buena noticia para él, sino para todos los aficionados que ven en él una promesa cumplida.
La apuesta del Sporting por sus raíces
Con esta renovación, el Grupo Orlegi reafirma su intención de que Mareo siga siendo el corazón del Sporting. La dirección deportiva se siente satisfecha al amarrar a uno de los suyos, evidenciando así su confianza en la cantera. Pablo no solo ha crecido como jugador; también lo ha hecho como símbolo del club. Tras una cesión exitosa en el Alcorcón que le permitió acumular experiencia y madurez, hoy brilla con luz propia en el primer equipo.
“Está en el mejor momento de su carrera”, decía Rubén Albés hace unas semanas sobre él, y la realidad lo respalda: Pablo está disfrutando de su temporada más activa hasta ahora. De hecho, está superando a Cote en minutos jugados, demostrando que se ha ganado a pulso su lugar. El futuro pinta bien para este chaval con garra.
Pero no todo acaba aquí. Una vez asegurada la continuidad de García, el Sporting tiene otros nombres en mente para seguir construyendo sobre las bases sólidas que siempre han caracterizado al club. Nacho Méndez es otro canterano cuyo futuro está bajo la lupa; con contrato por finalizar al término de esta temporada, las negociaciones están sobre la mesa. Porque sí, amigos: el Sporting es Mareo y Mareo es el Sporting, una historia que sigue escribiéndose día tras día.