En un duelo vibrante en Son Moix, el Fibwi Mallorca no pudo con el Movistar Estudiantes, cayendo por 78-94 en un partido que tuvo más emoción de la esperada. Desde el pitido inicial, ambos equipos dejaron claro que iban a darlo todo. Con una intensidad desbordante, el marcador se mantuvo ajustado, reflejando la lucha constante entre los dos conjuntos.
A los cinco minutos, y tras un intercambio de canastas que dejó a la afición al borde de sus asientos, el equipo local cerró el primer cuarto con una ligera ventaja de 20-18 gracias a dos brillantes acciones defensivas de Garmine Kande. Esa energía se notó también en el segundo cuarto: el Fibwi mostró una solidez defensiva admirable y su juego coral mantenía a raya al rival. Al descanso, se fueron al vestuario con un apretado 46-44 que dejaba todo abierto.
Afrontando retos en cada jugada
Tras la reanudación, la dinámica no cambió. La grada empujaba y los baleares luchaban cada balón como si fuera el último. Aunque el acierto exterior del Estudiantes comenzaba a marcar diferencias, nuestro equipo nunca dio su brazo a torcer y logró acercarse en varias ocasiones (62-66). Pero ese último triple visitante dejó todo en un 62-69 antes del cuarto decisivo.
En esos últimos diez minutos, aunque el Fibwi intentó voltear la situación con todas sus fuerzas, la eficacia desde más allá del arco del rival lo complicó todo (66-75 y 71-83). En ese momento fue cuando Omar Silverio apareció para anotar varios triples cruciales que sellaron la victoria para los madrileños. Al final, un resultado definitivo de 78-94 que deja un sabor amargo pero también muchas lecciones aprendidas.

