Este jueves, la plantilla del Azulmarino, liderada por Alba Torrens, posó para una foto que se quedará grabada en la historia del club. No es solo una imagen más; es un símbolo de un momento único: el debut del equipo en la Liga Femenina Endesa. Después de catorce años, Mallorca regresa a lo más alto del baloncesto femenino español.
Un ascenso memorable
El camino hacia aquí ha sido nada menos que espectacular. El equipo mallorquín arrasó en la Liga Challenge, con 16 victorias seguidas, marcando el mejor inicio de la historia. Y así se coronaron campeones, habiendo perdido solo un partido durante toda la temporada. Alberto Antuña, el arquitecto de este sueño desde el banquillo, seguirá al mando de un grupo que ya no aspira, sino que compite cara a cara con los grandes.
La transformación del equipo es notable y refleja la magnitud del salto. Jugadoras como Alba Torrens, María España y Carmen Grande son las supervivientes de una época dorada y son ahora el corazón de este nuevo proyecto. Junto a ellas, han llegado caras nuevas como Klara Holm, Morgan Green y Kayla Alexander, aportando experiencia y calidad necesaria para afrontar los retos venideros.
A pesar de las incorporaciones tardías y compromisos internacionales que han complicado la pretemporada, ya hemos visto destellos de lo que este nuevo bloque puede ofrecer. En su último encuentro contra el Alba Berlín, se llevaron una victoria contundente por 82-67, donde jugadores como Dembélé brillaron con 20 puntos.
Y ahora llega lo bueno: este sábado será su primer gran desafío ante el actual campeón de liga y copa, Valencia Basket. Un encuentro que nos permitirá ver cómo se mide este recién ascendido frente a los pesos pesados del baloncesto español.
Aunque hoy solo están posando para una cámara, estas jugadoras están marcando el inicio de algo grande para el Azulmarino. No importa hasta dónde lleguen esta temporada; serán siempre recordadas como las pioneras que llevaron al club a competir entre las mejores.

