La gira preparatoria de Azulmarino ha llegado a su fin, y aunque la derrota ante el Movistar Estudiantes por 73-68 no es lo que esperábamos, hay que mirar más allá. Este partido sirvió para que nuestra plantilla, al completo, comenzara a integrarse y, sobre todo, para darle la bienvenida a Morgan Green.
Un partido lleno de altibajos
Desde el principio, las cosas no pintaron bien. El poderoso Movistar Estudiantes tomó la delantera rápidamente y durante los primeros seis minutos no hubo forma de frenar su ímpetu. Sin embargo, tras un pequeño soporífero arranque, nuestras chicas despertaron y lograron revertir la situación poniéndose hasta nueve puntos arriba. Pero las madrileñas no se dejaron caer tan fácilmente; en un abrir y cerrar de ojos ajustaron las cuentas y se fueron al descanso con un 17-22 que dejaba todo abierto.
En la segunda parte del encuentro, Estudiantes salió como un torbellino, reduciendo rápidamente la ventaja. Aún así, nuestro equipo luchó con todas sus fuerzas; fue un intercambio constante donde ambos conjuntos demostraron físico y garra. Pero el marcador nos penalizó: 40-34 al descanso. En el tercer cuarto nos lanzamos a por todas e igualamos a 41 puntos en el electrónico. Fue ahí donde sentimos esa chispa de competitividad. Pero aun así, Estudiantes logró tomar nuevamente las riendas del juego al finalizar este periodo con un 60-54 que dejaba muchas dudas sobre cómo terminaría el choque.
Afrontamos los últimos diez minutos con ganas de darle la vuelta a la situación; intentamos hacer daño rápido aprovechando cada transición y buscando constantemente a Kayla Alexander. La estrategia parecía funcionar momentáneamente, pero nada pudo contrarrestar el empuje madrileño. Al final del día, el resultado reflejaba una lucha intensa: 73-68.

