Phil Scrubb, el talentoso base canadiense, y el Palmer Basket Mallorca han decidido tomar caminos distintos. Tras una temporada en la que se convirtió en un pilar fundamental para asegurar la permanencia del equipo, su etapa en las Islas Baleares llega a su fin. Y qué gran etapa fue esa.
Desde su llegada, este jugador de 1,94 metros trajo consigo una mezcla de experiencia y energía que se notó desde el primer partido. En total, vistió la camiseta turquesa en 14 ocasiones, dejando huella con unos promedios impresionantes: 15,5 puntos y 6,1 asistencias por encuentro. Su presencia en la cancha no solo fue notable; ¡fue decisiva! Siempre listo para asumir responsabilidades en los momentos críticos, Scrubb demostró ser el líder que todos necesitaban.
Una despedida cargada de gratitud
El club ha reconocido con sinceridad la profesionalidad y dedicación que mostró durante su tiempo aquí. No hay duda de que sus actuaciones fueron clave para cumplir los objetivos del equipo al final de la temporada. Así que queda un recuerdo imborrable del impacto positivo que tuvo en Son Moix. Aunque ahora nos despedimos de él, siempre quedará esa imagen de un jugador excepcional que cumplió con creces lo esperado.

