En el corazón del equipo malagueño, algo está cambiando. La defensa ha encontrado su pareja ideal: Diego Murillo y Javi Montero. Desde que el técnico Juangran Funes apostó por esta dupla en el eje de la zaga, la estabilidad se ha apoderado del equipo. ¡Menuda alegría para los aficionados! Tras meses de incertidumbre, parece que por fin han encontrado la clave para blindar su portería.
Una defensa renovada
Si recordamos tiempos pasados, como cuando disfrutábamos de la mítica Doble D con Darío Silva y Dely Valdés, hoy nuestras miradas se centran en esta nueva sociedad defensiva. Tanto Murillo como Montero atraviesan su mejor momento; sus números son prometedores, con más porterías a cero y una notable reducción en los goles encajados. Pero no todo ha sido un camino de rosas; ambos han tenido altibajos a lo largo de la temporada.
El caso de Montero es especialmente llamativo. Se le esperaba como uno de los líderes del vestuario gracias a su experiencia y salario elevado. Sin embargo, no lograba demostrar el nivel que mostró en pasadas temporadas. Por otro lado, aunque Murillo ha tenido más continuidad en el once titular desde la llegada de Funes al banquillo, también vivió semanas alejado del campo.
A partir de esa victoria en Granada, estos dos futbolistas se han consolidado como pareja titular durante ocho partidos consecutivos. En este tiempo han conseguido cuatro porterías a cero y solo han encajado diez goles. Estos datos hay que entenderlos dentro del estilo ofensivo del Málaga; como bien reconoce el propio entrenador, este enfoque puede dejar expuesta la defensa en ocasiones.
Pero lo sorprendente no solo radica en su labor defensiva. En un reciente partido contra Andorra, ambos centrales demostraron que también saben hacer ruido en ataque: uno anotó tras un córner y el otro selló el empate con un golazo. Esto confirma que la Doble M no solo refuerza nuestra retaguardia sino que también añade fuego al frente.

