En un trágico desenlace que parece no tener fin, el Gobierno libanés ha revelado este miércoles cifras escalofriantes: más de 2.100 personas han perdido la vida y alrededor de 7.000 han resultado heridas como consecuencia de los bombardeos del Ejército israelí desde que estallaron nuevamente las hostilidades a principios de marzo.
Según el último informe del Ministerio de Sanidad, el número exacto se eleva a 2.167 fallecidos, incluyendo a 172 menores, lo que pone aún más en evidencia la gravedad de la situación. Además, en solo 24 horas recientes, se han contabilizado 43 muertes y 140 heridos.
A pesar de los intentos de diálogo, el conflicto sigue su curso
Pese a que delegaciones de Líbano e Israel se sentaron a dialogar bajo la mediación estadounidense, donde se acordó seguir buscando una solución pacífica, las tensiones persisten. Beirut ha exigido con firmeza que Israel respete el alto el fuego alcanzado en noviembre del año pasado, algo que el Gobierno de Benjamin Netanyahu ha rechazado rotundamente al argumentar que sus acciones buscan desmantelar infraestructuras de Hezbolá.
No es un momento fácil para Líbano. En la última semana, también se ha solicitado que la tregua establecida entre Estados Unidos e Irán se extienda a su territorio, tras más de un mes sumido en esta guerra devastadora que comenzó con una ofensiva contra Irán el 28 de febrero.

