El último partido del Palmer Basket contra el Melilla Ciudad del Deporte nos ha dejado un sabor agridulce que ni los más optimistas esperaban. En la segunda parte, cuando todo parecía ir sobre ruedas, Phil Scrubb, ese jugador clave que ha dado tanto al equipo, se vio obligado a abandonar la cancha tras sentir un dolor intenso en su tobillo derecho. Una jugada desafortunada que hizo saltar todas las alarmas y que hoy, ya confirmado, se traduce en su ausencia por el resto de la temporada.
Un golpe duro para el equipo
Este revés es un auténtico jarro de agua fría para un Palmer Basket que había apostado fuerte por él para cambiar la dinámica y alcanzar la ansiada permanencia en la Primera FEB. Desde su llegada a finales de 2025, sus estadísticas lo decían todo: promediaba 15.5 puntos por partido con porcentajes sobresalientes en tiros de dos y tres, además de ser un asistente eficaz. Sin duda, una pérdida que deja un vacío difícil de llenar.
A partir de ahora, el equipo se enfrenta a una decisión crucial: buscar un refuerzo que pueda cubrir esta baja inesperada o mantener el plantel tal cual hasta final de temporada. El primer reto será este viernes ante Gipuzkoa, seguido por Oviedo y otros encuentros claves como el derbi contra Fibwi Mallorca. La pregunta está en el aire: ¿podrán levantarse tras esta dura caída?

