Era 1912 cuando un joven ingeniero agrónomo, originario de Vilafranca del Penedès, llegó a la bella Mallorca. Con un sueño en mente, Adolfo Vázquez Humasqué no solo quería trabajar en la política agraria de la isla; también anhelaba dar al fútbol un espacio digno en una comunidad donde el ciclismo dominaba. Así fue como nació el Real Club Deportivo Mallorca.
Un legado que trasciende generaciones
En una reciente conferencia en Son Moix, Albert Salas, director del RCD Mallorca Studios, tomó la palabra para reivindicar la figura de Vázquez Humasqué, acompañado por expertos y aficionados que compartieron su pasión. Alfonso Díaz y Pablo Ortells también estaban allí, porque hoy es importante recordar cómo todo comenzó.
Al llegar a Palma, Vázquez se encontró con un deporte relegado a un pequeño rincón al lado del velódromo. Sin embargo, entre 1915 y 1916 se armó de valor para fundar el equipo Alfonso XIII. Con una camiseta blanca reluciente, este equipo dio su primer paso en el mundo del fútbol.
Aunque estuvo profundamente ligado a la isla hasta aproximadamente 1920, su corazón empezó a alejarse del club. En 1925 escribió una carta sentida diciendo que aunque amaba al Mallorca, no podía seguir involucrado. Pronto se volcó en el ámbito cultural y audiovisual.
Con la llegada de la Segunda República Española vino una transformación asombrosa en su vida. No solo se convirtió en un ferviente defensor de los derechos agrarios y sociales; también se atrevió a declarar su oposición a la monarquía. Esta faceta radical contrastaba fuertemente con aquel joven que había puesto el nombre del rey al club apenas unos años atrás.
Tras la Guerra Civil y las duras represalias contra aquellos que lucharon por sus ideales, Vázquez Humasqué tuvo que dejar España atrás. Su vida lo llevó desde Francia hasta México donde continuó su activismo hasta fallecer en 1975.
Cien años después de aquellos días iniciales, recordamos con orgullo su legado: un hombre cuya evolución refleja los tiempos convulsos que vivió y cuyo amor por esta tierra siempre perdurará.

