La NASA no se detiene, y menos ahora que el ambicioso programa Artemis está en marcha. El cohete SLS, una maravilla de la ingeniería, ha comenzado su camino hacia lo que será la misión Artemis III, prevista para 2027. Este viaje empieza con un traslado crucial desde las instalaciones de Michoud en Nueva Orleans, donde se encuentra la mayor parte de la etapa central del SLS.
Un paso hacia el futuro lunar
El pasado 20 de abril marcó un hito importante: el cohete se alza en vertical en el Complejo de Lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy en Florida, listo para llevarnos de vuelta a la Luna. La reciente misión Artemis II, que emocionó al mundo entero con el retorno de astronautas a la órbita lunar tras más de 50 años, sentó las bases para este nuevo capítulo. Pero aquí no acaba todo; la NASA ha redefinido su hoja de ruta.
A partir de ahora, Artemis III ya no tendrá como objetivo un alunizaje directo, sino que se enfocará en probar sistemas y operaciones en órbita terrestre. Un cambio significativo que demuestra cómo han evolucionado los planes espaciales: es hora de preparar una presencia humana duradera en nuestro satélite natural.
No podemos olvidar lo impresionante que es esta fase del SLS; con más de 64 metros de altura, es el corazón palpitante del cohete. No solo almacena combustible crucial, sino también los sistemas electrónicos necesarios para guiar toda la misión. Este coloso estará listo para ser cargado y navegar hasta Florida, donde comenzará un complejo proceso que llevará meses.
Pensar en lo que viene es emocionante. Aunque esta vez no habrá astronautas bajando a la superficie lunar, cada movimiento cuenta y cada prueba nos acerca más a un futuro donde volver a pisar la Luna sea algo habitual. Así que mientras vemos cómo avanza el SLS, entendemos que estamos ante un ensayo general vital antes del esperado regreso humano a nuestro satélite.

