Alexander Zverev, uno de los grandes del tenis actual, ha decidido no quedarse callado y ha sacado a la luz una preocupación que muchos en el circuito sienten: la invasión de la intimidad. En una reciente declaración, confesó que tuvo que modificar el código de su teléfono porque las cámaras estaban demasiado atentas. «Recibí un mensaje que decía que habían televisado que estaba desbloqueando mi teléfono. Así que todo el mundo vio el código», dijo con visible frustración.
¿Dónde queda nuestra privacidad?
Zverev considera innecesario el número exagerado de cámaras durante los partidos. «Todos sabemos que hay cámaras por todas partes y eso es aceptable, pero debería haber lugares donde uno tenga privacidad», explicó antes de un torneo ATP en Múnich. Un tema muy relevante, especialmente cuando se recuerda lo sucedido con Coco Gauff en el Open de Australia; ella rompió su raqueta pensando que estaba en un momento privado y sus reacciones terminaron siendo vistas por millones. La tenista estadounidense también se dio cuenta de lo vulnerable que puede ser un atleta bajo este escrutinio constante.
Y no solo eso, Zverev recordó otro incidente con Jannik Sinner donde la prensa italiana reveló detalles sobre su vida personal gracias a una imagen captada por las cámaras mientras consultaba su móvil. La falta de límites parece ser cada vez más evidente.
En medio de estas preocupaciones, Zverev continúa demostrando su destreza en la cancha y reflexiona sobre sus recientes derrotas ante Sinner y Carlos Alcaraz. A pesar del escrutinio constante, sigue luchando para estar entre los mejores.

