La Champions League se ha convertido en un escenario tenso para el Liverpool, y Mohamed Salah, nuestro querido faraón del fútbol, ya juega sin red. El egipcio se encuentra en una encrucijada tras anunciar su salida del club al final de esta temporada, a pesar de que todavía le queda un año de contrato. Un momento crucial que podría marcar el desenlace de su historia con los reds.
En el último encuentro contra el Fulham, Salah brilló como siempre, pero lo cierto es que no fue fácil. Arne Slot, su entrenador, decidió dejarlo en el banquillo durante gran parte del partido contra el PSG; una decisión que dejó a muchos con ganas de más. ‘Mo tiene mucha calidad’, decía Slot. Pero este encuentro no era solo una cuestión de ataque; la defensa se convirtió en prioridad mientras intentaban sobrevivir a los embates del rival.
El legado de Salah
Fue la primera vez desde 2017 que Salah se quedó sin jugar ni un minuto en un partido de Champions. ¡Una verdadera hazaña! Desde que llegó al Liverpool procedente de la Roma ha superado récords inimaginables: ahora es el jugador con más partidos (82) y goles (50) para los reds en esta competición. Sí, historia viva del fútbol inglés.
Aunque ha pasado por momentos difíciles—como ese penalti fallido ante el Manchester City—Salah ha sabido aceptar su nueva realidad con deportividad. Volvió al once contra el Fulham y selló una victoria importante para mantener al Liverpool vivo en la lucha por entrar nuevamente a la Liga de Campeones.
‘Es un atacante de primera categoría’, afirmaba Slot sobre él antes del crucial duelo con PSG. Necesitan encontrar ese equilibrio perfecto entre defensa y ataque si quieren darle la vuelta a la eliminatoria. Y aunque no estemos viendo al mejor Salah actualmente, sabemos que cuando llega la hora de despedirse quiere hacerlo a lo grande.

