En un nuevo giro de los acontecimientos, el Ejército de Israel ha intentado restar importancia a lo sucedido entre su ejército y la Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano (FINUL). Ayer, tras la denuncia de la misión sobre un incidente en el que un carro de combate israelí embistió dos veces a sus vehículos, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se defendieron afirmando que el convoy llegó «sin coordinación».
«Un convoy de la FINUL entró en una zona donde operan nuestras tropas contra Hezbolá», comentaron desde Israel, como si eso justificara todo. Y añadieron que, tras este ingreso inesperado, las fuerzas permitieron su paso. Sin embargo, no se hicieron esperar los detalles sobre una «ligera colisión» entre uno de sus vehículos y el del convoy. Pero aquí viene lo interesante: las FDI aseguran que están luchando contra Hezbolá y no contra la FINUL o civiles libaneses.
Aclaraciones tras tensiones recientes
A pesar de estas declaraciones tranquilizadoras, la FINUL había informado previamente que durante este incidente un carro Merkava había causado serios daños a sus vehículos. Además, destacaron cómo los militares israelíes habían bloqueado accesos esenciales para su misión en Badaya y habían llevado a cabo disparos intimidatorios en esa misma área.
No es fácil para nosotros imaginarse cómo sería trabajar bajo esas condiciones; sabemos que hay alrededor de 8.000 soldados internacionales en esta misión, muchos de ellos españoles, tratando de mantener la paz entre Hezbolá e Israel. La situación parece ser más tensa cada día y estos incidentes solo añaden leña al fuego.

