La emoción en Anoeta se podía palpar cuando Take Kubo volvió a pisar el césped tras casi tres meses de ausencia por una lesión. Su reaparición ante el Deportivo Alavés fue la chispa que tanto necesitaba la Real Sociedad, justo antes de su gran cita en La Cartuja contra el Atlético de Madrid. Todos estábamos ansiosos por ver al crack japonés lucir su talento nuevamente, y vaya si lo hizo.
Kubo, un regreso esperado por todos
Aunque ya había estado entrenando con sus compañeros unas semanas antes, el técnico Matarazzo decidió darle un poco más de tiempo para asegurarse de que estuviera al 100%. Sin embargo, llegó el momento decisivo y en el minuto 54, la afición estalló en vítores cuando lo vio entrar. Y no decepcionó: apenas seis minutos después, asistió a Óskarsson con un cabezazo perfecto, haciendo que la Real se pusiera por delante en el marcador.
No hay duda de que Kubo sintió todo el cariño del público. “He sentido su apoyo y eso me ha motivado mucho”, confesó tras el partido. Aunque la tarde terminó con un sabor amargo debido al gol del empate en los últimos minutos del encuentro, su vuelta fue celebrada como una victoria personal.
“Es mi primera final y estoy muy emocionado”, dijo Kubo mientras miraba hacia adelante. Con su actitud positiva y ese ímpetu renovado, es imposible no sentirse optimista sobre lo que puede aportar en esta gran final. Solo queda esperar a ver si su nombre figura entre los titulares o si comenzará desde el banquillo, pero una cosa es clara: todos queremos que este sea un capítulo memorable para él y para nosotros.

