En una noche que parecía tranquila, el 5 de abril, un hombre decidió que era buena idea intentar sacar del depósito municipal de sa Riera un coche que no le pertenecía. Pero las cosas se torcieron rápidamente. Este individuo, un cubano de 33 años, llegó con ganas de pelear y terminó enfrentándose a varios agentes de la Policía Local.
Todo empezó alrededor de las 21:30 horas, cuando una patrulla de la Unidad de Seguridad Integral (USEI) recibió el aviso. Al llegar al lugar, se encontraron con un hombre alterado que no solo quería llevarse un vehículo ajeno, sino que además tenía una orden de detención colgando sobre su cabeza. ¿Qué hizo al enterarse? Lanzar puñetazos y patadas como si eso fuera a resolver su situación.
La resistencia ante la autoridad
A medida que los policías intentaban calmarlo, el agresor se volvió más violento. Los agentes no estaban dispuestos a dejarse intimidar y tras unos momentos tensos lograron reducirlo. Una vez bajo control y después de realizar todas las diligencias pertinentes en la Sala de Atestados, fue llevado ante el juez correspondiente. La historia nos deja pensando: ¿cómo es posible llegar a estos extremos por algo tan simple como no poder pagar unas tasas?

