A primera hora de la mañana, un grupo de profesionales de la Policía Local de Calvià, junto con los valientes Bombers de Mallorca y agentes de la Guardia Civil, se presentaron en el hotel Rey Don Jaime. Allí, una escena insólita había tenido lugar: parte del comedor se había hundido mientras decenas de turistas disfrutaban de su cena. El susto fue monumental y dejó a dos personas con heridas leves.
¿Qué pasó realmente?
El incidente ocurrió alrededor de las 21:30 horas. Los comensales se encontraban tranquilos en un comedor que apenas alcanzaba los 30 metros cuadrados cuando, sin previo aviso, el suelo decidió ceder. Las primeras hipótesis apuntan a que el forjado del suelo era antiguo y no estaba reforzado adecuadamente. Un grave error que podría haber tenido consecuencias mucho más serias.
Ante esta situación alarmante, los técnicos están valorando si es necesario desalojar a todos los clientes del hotel por precaución. Algunos ya han decidido reubicarse en otros establecimientos cercanos, seguramente buscando evitar cualquier imprevisto. La empresa propietaria del hotel contempla incluso cerrar temporalmente para resolver estos problemas estructurales que no deberían existir en un lugar donde se recibe a turistas cada día.
La rapidez y eficacia del equipo sanitario fue admirable; atendieron rápidamente a las dos personas heridas con cortes superficiales y las trasladaron al hospital para una mejor valoración. Afortunadamente, no hubo que lamentar daños mayores ni víctimas fatales.
A medida que avanza la investigación sobre este suceso preocupante, surge una reflexión: ¿cómo es posible que un establecimiento turístico tan concurrido presente tales deficiencias? Necesitamos respuestas claras porque nosotros también somos parte de esta comunidad.

