El periodista y escritor Jaume Oliver ha vuelto a la carga con una obra que promete dar mucho de qué hablar. Su segunda novela, titulada ‘Un dia assaltarem la ciutat amb cavalls de ferro’, se ha hecho con el prestigioso Premi Ciutat de Palma, y no es para menos. En esta historia, Palma se convierte en la capital republicana de España, todo en medio del torbellino de la Segunda Guerra Mundial.
Una ucronía llena de sorpresas
La trama nos transporta a una ciudad donde la República no solo sobrevivió, sino que salió victoriosa tras la Guerra Civil. A través de sus páginas, Jaume juega con los límites entre realidad y ficción, algo que ya vislumbró al recibir el galardón: “En este libro flirteo con la ciencia ficción”, dice el autor. Pero él mismo se corrige: “Es más que un flirteo”. Y es que este relato está diseñado para atrapar incluso a aquellos que dicen no ser aficionados al género.
A veces parece increíble cómo alguien puede calar tan hondo cuando habla sobre lo cotidiano; sus personajes parecen sacados de cualquier rincón conocido y luego nos sorprenden con giros inesperados. Como bien dice Jaume, “Quiero llevar al lector a un lugar que parezca convencional y luego sorprenderlo con algo extraordinario”. Hay quienes han afirmado que eso lo logra Stephen King; ¿por qué no hacerlo también aquí?
Y hablando de sorpresas, las mujeres juegan un papel fundamental en esta novela. Aunque Jaume no lo había pensado desde esa perspectiva inicialmente, sí hay dos personajes centrales: uno masculino y otro femenino. La representación femenina es significativa, ya que en su mundo alternativo son Aurora Picornell y Federica Montseny quienes lideran el gobierno republicano. Esto plantea una pregunta interesante: ¿No iría mejor nuestro mundo si las decisiones estuvieran en manos femeninas?
Sorprendentemente, también rinde homenaje a esas películas clásicas que marcaron su infancia. En un guiño claro al cine comercial estadounidense, utiliza nombres icónicos transformándolos en personajes clave dentro del relato. “Mis referentes son películas como Indiana Jones, no obras literarias del pasado”, afirma sin tapujos.
Pese a haber dedicado cuatro años a esta obra -un viaje arduo por las editoriales-, mantiene viva la esperanza de que su novela reciba el reconocimiento merecido. Aunque ganar el Ciutat de Palma ha sido un gran empujón, reconoce que eso solo abre puertas; hay mucho camino por recorrer aún.

