El Athletic Club volvió de Getafe con las manos vacías, y su entrenador, Valverde, no pudo ocultar la decepción que sentía. «Teníamos muchas esperanzas en este partido y ha salido fatal», confesó con una sinceridad que resonaba en el aire. La primera llegada del rival terminó en gol y, a partir de ahí, todo se complicó. Es un claro reflejo de cómo estamos en esta temporada; a veces generamos más ocasiones, pero ahora nos falta continuidad.
Una lucha constante por encontrar el rumbo
«Es que los equipos ya nos conocen bien», continuó Valverde. «No hemos tenido los recursos para hacerles daño». Con solo ocho jornadas por delante, el panorama se vuelve tenso: «No estamos salvados ni los de arriba están lejos. Necesitamos esa ambición». Cada paso parece costar sangre y sudor.
No marcar en un partido es un peso que llevamos sobre nuestros hombros; lo anímico y lo futbolístico van de la mano, y actualmente estamos tocados. Pensábamos que era el momento perfecto para darle la vuelta a la situación… pero no pudo ser.
Sobre el regreso de Yeray y Nico, Valverde fue claro: «Después de tanto tiempo sin jugar es normal que les cueste». A pesar de todo, resaltó su esfuerzo por aportar claridad al ataque: «Necesitamos jugadores que transformen nuestro dominio en goles».
Y es cierto que la afición siempre está dividida entre optimistas y pesimistas; perder nunca sienta bien y ganar te hace tocar el cielo. «El objetivo es seguir insistiendo», comentó Valverde con esperanza renovada porque el fútbol siempre tiene algo reservado para quienes luchan.
Aún queda mucho por recorrer y si hay algo claro es que cada partido es una nueva oportunidad para demostrarlo.

