Era una noche oscura en Mortitx, cuando la preocupación se apoderó del corazón de un padre. Su mujer y sus dos pequeños, de 6 y 7 años, no habían regresado de su excursión a la Cova de ses Bruixes. Con el sol ya escondido, alrededor de las 21:00 horas, decidió dar el paso crucial y alertar al 112. A partir de ahí, todo se convirtió en un torbellino.
La valentía del equipo de rescate
Los bomberos de Mallorca no dudaron ni un instante. Se movilizaron rápidamente hacia Mortitx, con la misión clara: encontrar a esa familia que había desafiado una ruta montañosa considerada difícil. En cuanto llegaron, comenzaron a buscar con ahínco. Grupos especializados en rescates montañeses desde Inca y Sóller se unieron a la operación, dispuestos a arriesgarlo todo para llevar a casa a esos niños.
A medida que pasaban las horas, el frío y la incertidumbre aumentaban. Sin embargo, sobre las seis de la mañana llegó la noticia que todos esperaban: ¡habían encontrado a la madre y sus hijos! Estaban sanos y salvos, aunque seguramente asustados por lo ocurrido. Los rescatadores los acompañaron hasta un lugar seguro donde pudieron respirar aliviados.
No era el único rescate del día; justo antes habían salvado a otra mujer que sufrió una caída en Valldemossa. Y como si fuera poco, esta misma mañana atendieron a otro hombre que tuvo un accidente durante la noche en Escorca. Este último rescate fue incluso más significativo: era el número 100 del helicóptero sa Milana. Un verdadero hito para los valientes bomberos que siempre están ahí cuando más se les necesita.

