Este miércoles, el Ejército de Israel ha hecho público que han acabado con la vida de Mahdi Wafai, un importante comandante del Cuerpo Libanés de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní. La noticia llega tras un bombardeo en Mahallat, al norte de Irán, donde se afirmaba que el objetivo era este ingeniero que había estado detrás del diseño de túneles para Hezbolá y el régimen sirio de Bashar al Assad.
Un golpe a las infraestructuras subterráneas
Las fuerzas israelíes han declarado con claridad: «Hemos eliminado al cabecilla de una rama de ingeniería que llevaba dos décadas operando en esta zona». Y es que Wafai no solo ideó proyectos subterráneos; también gestionó decenas de ellos en Líbano, donde se almacenaban armas avanzadas. Para muchos, su muerte podría parecer un triunfo, pero hay quien sostiene que esta acción puede agravar aún más la situación ya tensa en Oriente Próximo. Al final del día, ¿estamos ante una victoria momentánea o simplemente estamos tirando más leña al fuego? Las palabras del comunicado israelí resuenan: «Su eliminación perjudica la capacidad de producción clandestina de Hezbolá y sus planes terroristas». Sin duda, lo que está sucediendo es algo más grande que simples ataques y represalias; es un constante tira y afloja entre fuerzas que luchan por el control y el poder en una región marcada por conflictos interminables.

