Las últimas 24 horas han dejado un rastro de dolor en la región, con más de un centenar de heridos en territorio israelí. Teherán, por su parte, ha despertado esta mañana con varias explosiones resonando en el norte, este y centro de la ciudad. Mientras tanto, el conflicto se intensifica a medida que las fuerzas israelíes lanzan bombardeos «a gran escala» contra la capital iraní, dando un nuevo giro a esta ofensiva que comenzó a finales de febrero.
Un ciclo de violencia sin fin
El Ejército israelí no se ha hecho esperar y ha anunciado que ha completado una serie de ataques dirigidos a destruir la infraestructura gubernamental iraní. En su comunicado aseguran que pronto compartirán más detalles sobre estas operaciones. Sin embargo, las noticias desde Irán son inquietantes; aunque aún no hay claridad sobre las víctimas tras los bombardeos, lo cierto es que las tensiones aumentan como una olla a presión.
Golamhosein Mohseni Ejei, jefe del aparato judicial iraní, no se ha cortado al acusar a Estados Unidos e Israel de comportarse de forma «corrupta e inmoral». Sus palabras son duras: «El presidente estadounidense se beneficia de esta guerra para alimentar su imperio financiero personal», señala mientras critica cómo busca que sean otros los que financien su maquinaria bélica. Para Irán, el objetivo final es claro: expulsar a los estadounidenses y acabar con lo que consideran el régimen maligno sionista.
No obstante, la respuesta no se ha hecho esperar. El Ejército israelí ha reportado nuevos lanzamientos de misiles desde Irán hacia su territorio; una amenaza real que activa sirenas antiaéreas en varias localidades del centro del país. Con 106 personas heridas debido a estos ataques recientes según el Ministerio de Sanidad israeli, queda claro que estamos ante un conflicto donde las vidas humanas parecen ser solo números en una trágica estadística.
A esto se suma el lanzamiento desde Yemen por parte de los rebeldes hutíes, quienes ya habían amenazado con participar en este complejo entramado bélico; un misil acaba de ser disparado hacia Israel y pone aún más presión sobre la situación. Mientras tanto, Irán cuenta ya más de 2.000 muertos desde el inicio del conflicto, incluyendo figuras clave como el ayatolá Alí Jamenei y otros altos mandos militares.

