El pasado 7 de enero, mientras disfrutaba de una cena con sus compañeros en la Estación Espacial Internacional, el astronauta Mike Fincke tuvo una experiencia que lo llevó a ser evacuado anticipadamente. Un día que prometía ser rutinario se tornó en un momento histórico para la NASA y para él mismo, pues fue la primera vez que se requería una evacuación médica en esta misión. La Crew-11 tuvo que regresar antes de lo previsto por un problema médico a bordo, dejando a todos con más preguntas que respuestas.
Un incidente desconcertante
Fincke, un experimentado astronauta de 58 años y uno de los estadounidenses con más tiempo acumulado en el espacio —549 días—, nos relata cómo todo sucedió en cuestión de minutos. Mientras cenaban tras preparar una caminata espacial, se dio cuenta de que no podía articular palabra. «Fue muy extraño; no sentí dolor ni nada alarmante», confiesa. Sin embargo, la situación preocupó a su tripulación, quienes rápidamente pidieron asistencia médica desde la Tierra y utilizaron el equipo disponible en la estación.
A pesar de recuperarse tras unos momentos inquietantes, los médicos decidieron adelantar su regreso porque no había equipos adecuados para realizar pruebas más profundas. El 15 de enero, Fincke y sus compañeros —Zena Cardman, Kimiya Yui y Oleg Platonov— volvieron a casa antes del plan previsto.
Las especulaciones sobre lo ocurrido no tardaron en surgir. Los expertos han descartado infartos o ictus como posibles causas; sin embargo, aún hay incógnitas sobre qué pudo haber provocado ese silencio repentino en el veterano astronauta. Algunos apuntan a las implicaciones físicas del espacio prolongado, sugiriendo que la ingravidez podría haber afectado su cuerpo o incluso su cerebro.
Mientras tanto, la NASA sigue estudiando este caso para entender mejor los riesgos asociados con futuras misiones prolongadas como Artemis II, cuya preparación avanza imparable hacia nuestro regreso a la Luna.

