En Manacor, las obras para revitalizar el claustre barroc de Sant Vicenç Ferrer han comenzado, y con una inversión de medio millón de euros, es un proyecto que promete devolverle la vida a este emblemático lugar. Pero, ¿qué cambios traerán consigo? La comunidad está expectante y también algo escéptica.
Un proyecto que despierta pasiones
La verdad es que en Mallorca, muchos están cansados de ver cómo se olvida nuestro patrimonio en favor de un monocultivo turístico. Este tipo de iniciativas parecen ser un soplo de aire fresco entre tantas malas noticias. No obstante, hay quienes advierten que no todo lo que reluce es oro. Es necesario hacer un trabajo profundo y no solo una simple puesta en escena. Lo que queremos es proteger nuestra cultura y no tirarla a la basura por un puñado de turistas más.
Cabe recordar que esto llega en un momento donde se habla mucho sobre los trabajadores irregulares encontrados en otras obras relacionadas con el sector turístico. Hay una sensación generalizada de querer cambiar las cosas, pero sin olvidar nuestras raíces ni dejar atrás a aquellos que realmente sostienen esta isla. Por eso, la rehabilitación del claustre no solo debe ser vista como una mejora estética; es una oportunidad para reconectar con nuestra historia y cultura.

