En el corazón del barrio de Son Gotleu, un lugar que ha visto días mejores, la Policía Nacional ha dado un golpe duro al narcotráfico. Tras una investigación minuciosa, han logrado desmantelar un punto de venta que parecía imbatible. Un juzgado ya ha ordenado el precinto del piso donde se desarrollaban estas actividades ilegales.
La escena fue impactante: dos hombres, ambos españoles, fueron detenidos y en el registro se encontraron casi 300 gramos de hachís, alrededor de 500 gramos de marihuana, así como dosis de tusi y cocaína. Además, el hallazgo incluyó dinero en efectivo y los utensilios necesarios para mantener este negocio oscuro a flote. Los traficantes no perdieron tiempo; antes de que los agentes entraran, intentaron destruir pruebas, quemando droga y billetes como si todo eso pudiera desaparecer en llamas.
Una red desarticulada
La investigación estuvo liderada por el Grupo II de Estupefacientes de la UDYCO. Este equipo no solo se topó con unos pocos adictos; descubrieron que en ese inmueble se movían varias personas dedicadas a vender sustancias estupefacientes sin ningún tipo de escrúpulos. Fue así como, en la madrugada del jueves pasado, a las 06:00 horas, se montó un operativo policial que terminó con la detención y el cierre definitivo del local.
Los policías fueron testigos del momento en que los detenidos intentaban desesperadamente destruir cualquier evidencia al percatarse de su llegada. Con armas blancas y hasta un bate de béisbol entre las incautaciones, también encontraron un chaleco robado perteneciente a un vigilante de seguridad. Todo esto hace eco del peligro latente que existe cuando tiramos a la basura nuestras calles ante este tipo de delitos.
Tras pasar a disposición judicial, los hombres enfrentan ahora restricciones sobre su antiguo hogar en Palma. Es una victoria para todos nosotros; pero queda mucho por hacer para mantener nuestras comunidades seguras y alejadas del monocultivo turístico del crimen.

