La Serra de Tramuntana, ese rincón mágico que todos amamos, fue el escenario de una emocionante movilización en Selva. Centenares de personas salieron a las calles con un solo objetivo: defender el acceso público a esta joya natural. No es solo una cuestión de derechos, es un grito colectivo que resuena en nuestros corazones.
Una cadena humana por la libertad
Los habitantes se unieron formando una cadena humana, como símbolo de unidad y resistencia frente a proyectos que amenazan nuestro entorno. La preocupación por un aparcamiento en el solar de Gesa no es una simple anécdota; representa una lucha más amplia contra el monocultivo turístico y la deshumanización del paisaje. “No podemos permitir que tiren a la basura nuestra herencia”, comentaba uno de los asistentes, visiblemente emocionado.
Aquí no acaba la historia. Más de 2.300 firmas han respaldado la defensa del Pulmón Verde de Son Bonet ante el avance implacable del megaparc fotovoltaico que pone en jaque nuestro ecosistema. El clamor popular sigue creciendo, y con él, nuestra determinación para proteger lo que nos pertenece: nuestras montañas y nuestro futuro.

