En las bulliciosas calles de Palma, un grupo de carteristas que actuaba a plena luz del día ha sido finalmente desarticulado. Todo comenzó cuando agentes de la Policía Nacional y de la Policía Local pusieron el ojo en unas actividades sospechosas cerca de la emblemática Catedral de la Seu. Y así, en un despliegue coordinado, lograron detener a dos mujeres y un hombre, todos ellos rumanos, quienes han recibido una orden de alejamiento del centro.
Una trama bien organizada
Estos delincuentes no eran unos aficionados; se camuflaban como turistas, incluso llevaban sombreros para pasar desapercibidos. Pero su estrategia tenía un trasfondo claro: perpetrar hurtos sin que nadie se diera cuenta. Fueron acusados no solo por pertenencia a grupo criminal, sino también por realizar varios hurtos y hasta estafar a una víctima utilizando su tarjeta de crédito robada.
A medida que avanzaban las investigaciones, los agentes descubrieron que este grupo operaba con una profesionalidad asombrosa. Actuaban en perfecta coordinación, seleccionando cuidadosamente a sus víctimas —la mayoría turistas desprevenidos— y moviéndose entre las calles y comercios como si fueran parte del paisaje.
Aprovechando el revuelo turístico, se dedicaban a robar carteras sin que nadie lo notara. La situación llegó al límite cuando los investigadores decidieron llevar a cabo un dispositivo policial el pasado jueves y viernes, culminando en la captura del trío delictivo justo en el corazón palmesano.
Las investigaciones siguen abiertas, dejando abierta la posibilidad de nuevas detenciones mientras los tres detenidos ya han pasado a disposición judicial. Ahora nos queda preguntarnos: ¿qué más sorpresas nos puede deparar esta historia?

