En Burgos, la atención está centrada en un nombre: Grego Sierra. Este joven jugador del Burgos, tras someterse a una operación por una fractura en la nariz, se ha convertido en el foco de esperanza para los aficionados. Apenas unos días después de su intervención quirúrgica, ya lo vemos entrenando con una máscara protectora en Castañares, y es que su deseo de volver al campo es palpable. ¡Qué lucha!
La vital importancia de Sierra para el equipo
No estamos hablando de cualquier regreso. Grego se ha establecido como uno de los pilares fundamentales del sistema que dirige Ramis. Su posible vuelta podría ser ese empujón extra que necesita el equipo justo ahora. Con un promedio de 5,3 despejes aéreos por partido, es innegable que su contribución va más allá de lo físico; él es quien ayuda a construir desde atrás.
A su vez, su precisión en los pases —38,6 por encuentro y un 84% de aciertos— refleja no solo sus habilidades defensivas sino también su capacidad para iniciar jugadas. En un equipo que ha hecho de la solidez defensiva su bandera, perder a Sierra habría sido tirar todo por la borda.
El contexto no puede ser más intenso: el Burgos se enfrenta a tres partidos clave en solo ocho días, comenzando por el derbi contra el Real Valladolid. Y en medio de esta pelea por los playoffs, recuperar a un líder como él sería un auténtico soplo de aire fresco.
Así que sí, todos estamos esperando con ansias ver a Grego volver al terreno de juego; no solo porque lo necesitamos, sino porque sabemos cuánto puede aportar en este momento tan crucial para nuestros colores.

