Empezar la semana con Bach no es solo una buena idea, ¡es casi una necesidad! Y cuando tenemos la oportunidad de disfrutarlo tan cerca, en nuestra propia ciudad, se convierte en una invitación difícil de rechazar. Hoy, el Conservatorio (20:30 h) y mañana Can Campaner, 4 (19 h) nos ofrecen dos miradas distintas pero complementarias sobre este genio de Leipzig.
Un viaje sonoro inolvidable
Esta noche, Studium Aureum nos trae la Passión según San Juan, una obra maestra que no solo brilla en el barroco, sino que ha dejado huella en toda la historia de la música. Bach pone su arte al servicio del texto evangélico, entrelazando árias y corales con una precisión impresionante. Cada recitativo y cada intervención coral respiran un deseo expresivo muy claro: cuando se habla de dolor, la música lo intensifica; cuando se eleva hacia la gloria, el sonido crece hasta convertirse casi en luz. Serán más de dos horas de profunda conexión musical con solistas, coro y orquesta entregados a una idea que el propio Bach firmaba al final de sus partituras: Soli Deo Gloria.
Y mañana, ¡cambia todo! De esa grandiosidad contenida pasamos a la intimidad más pura. Un solo instrumento y un intérprete nos regalarán un universo sonoro para explorar. El violoncelista Luis Miguel Correa interpretará dos de las seis Suites para violonchelo solo, específicamente la cuarta y quinta, compuestas durante su etapa en Köthen bajo el mecenazgo del príncipe Leopold.
Aunque hoy son consideradas pilares del repertorio clásico, estas obras vivieron un largo silencio tras la muerte del compositor. No fue hasta finales del siglo XIX que un joven violoncelista catalán, apenas catorce años, redescubrió esas páginas en una librería barcelonesa y decidió hacerlas suyas. Su nombre es ahora inseparable de esta música: Pau Casals.
Así que tenemos ante nosotros dos propuestas que nos recuerdan que Bach no es solo patrimonio del pasado; es una presencia viva que sigue teniendo mucho que decir.

