El emblemático monumento de Sa Feixina está a punto de recibir un blindaje definitivo. Todo apunta a que el próximo jueves, durante el pleno municipal, este monolito será oficialmente considerado como un elemento protegido. Tras una reunión entre PP y Vox, se acordó modificar el Plan General de 2023, cumpliendo así con la sentencia judicial que exige su inclusión en el catálogo de bienes protegidos.
Un acuerdo polémico
Óscar Fidalgo, concejal de Urbanisme, defendió esta decisión en la comisión previa al pleno: «El monolito ya no lleva ningún elemento ideológico. Solo estamos cumpliendo con lo que dice la ley». Pero no todos comparten esta visión. Juan Antonio Esteban, de Vox, destacó que «no podíamos hacer otra cosa que apoyar las decisiones del tribunal». Sin embargo, el rechazo no tardó en llegar desde otros sectores políticos.
Lucía Muñoz, representante de Podemos, expresó su desacuerdo con firmeza: «Es un homenaje al Crucero Baleares que participó en uno de los episodios más oscuros de nuestra historia y fue inaugurado por Franco. No hay manera de entender esto en Alemania». Mientras tanto, Neus Truyol, regidora de Més, lamentó que Palma cuente con más de 600 elementos históricos sin catalogar: «Todo estaba listo durante la pasada legislatura pero el PP decidió dejarlo aparcado».
No podemos ignorar las palabras críticas hacia Fidalgo; se le ha acusado de desidia después de tres años en el cargo sin avances significativos en la protección del patrimonio histórico. «Pero sí sabe catalogar este monolito franquista», añadió Truyol con indignación.
Desde el PSOE, Pepe Martínez advirtió sobre las consecuencias: «Con el POD aún sin aprobar, muchos promotores están intentando eliminar elementos desprotegidos a sus anchas. Pero parece que siempre hay tiempo para proteger un símbolo del franquismo y futuros hoteles».

