En una charla sincera que nos deja pensando, Míchel Sánchez, el técnico del Girona, compartió sus reflexiones sobre cómo creció en un entorno familiar que él mismo califica de machista. En el podcast de YouTube de Feeberse, se atrevió a abrir su corazón y hablar sin tapujos sobre las desigualdades que vivió desde pequeño. Y lo hizo centrándose en la figura de su madre, a quien considera una víctima de un sistema que no le otorgó lo que merecía.
Un legado doloroso
Míchel expresó con profunda tristeza cómo su madre, a pesar de haber trabajado toda su vida en la frutería familiar y ocuparse del hogar, no cuenta con una pensión. “Yo le reprocho a mi padre que mi madre no tenga una pensión”, confesó con un dolor palpable. Para él, esto no es solo un detalle más; es una injusticia monumental que representa años y años de esfuerzo por parte de ella.
El entrenador destacó cómo los hombres en su casa quedaban al margen de las tareas del hogar mientras las mujeres llevaban todo el peso, tanto dentro como fuera. “La cultura de mi casa es machista”, afirmó sin dudar. Es cierto que ha cambiado con el tiempo y ha revisado muchas ideas heredadas, pero eso no suaviza su crítica hacia un modelo familiar obsoleto.
Su relato resuena como un eco necesario en nuestra sociedad actual; pone sobre la mesa la historia olvidada de tantas mujeres que lucharon sin descanso por sus familias y nunca recibieron reconocimiento alguno. Un mensaje claro: necesitamos revisar nuestras tradiciones para construir un futuro más justo para todos.

