MADRID, 17 de marzo. En un escenario marcado por el dolor y la incertidumbre, el ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, no ha dudado en lanzar una dura crítica a Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania e Italia. Todo esto tras la reciente declaración conjunta que muestra preocupación por la escalada militar israelí en Líbano y llama a buscar una solución política negociada. Pero, ¿qué hay detrás de esas palabras?
El titular de Exteriores israelí afirmó que lo expuesto por estas naciones es una visión distorsionada de la realidad. Según Saar, los ataques sufridos por los ciudadanos israelíes no son producto de una provocación anterior: «Los israelíes han sido atacados sin ningún tipo de aviso desde territorio libanés por Hezbolá», denunció con vehemencia.
La voz del pueblo y el eco del terror
Acompañando su discurso con cifras alarmantes, el ministro subrayó que más de 2.000 drones y cohetes han sido lanzados hacia Israel desde Líbano en las últimas semanas. Y no solo eso; advirtió que cientos de familias han tenido que abandonar sus hogares debido a este constante bombardeo. «¿Qué pasaría si los ciudadanos de estos países fueran quienes estuvieran bajo este terror?», se preguntó retóricamente.
Saar enfatizó que la respuesta israelí ante tales agresiones es similar a lo que harían cualquier otra nación en su lugar: defenderse. Criticó también que la declaración internacional no exige al Gobierno libanés poner fin a los ataques ni desarmar a los ministros de Hezbolá dentro del propio gobierno. Un grito claro en medio del caos: «Líbano debe actuar ya para detener estos disparos».

