En un acto reciente en la Casa Blanca, el presidente estadounidense, Donald Trump, dejó caer una frase que ha encendido el debate: se siente con «el honor» de «tomar Cuba». En un momento en que muchos nos preguntamos qué significa realmente esa declaración, él no dudó en afirmar que forzará a La Habana a llegar a un acuerdo, o bien optará por una intervención más directa.
Las palabras de un líder polémico
Un periodista tuvo la osadía de preguntar si su estrategia con Cuba sería parecida a la utilizada en Venezuela o Irán. Y aunque su respuesta fue ambigua –“no puedo decirte eso”–, dejó claro lo que piensa: “Cuba es una nación fallida”. Con ese tono despectivo, siguió diciendo que no tienen dinero ni petróleo, y remarcó: «Creo que tendré el honor de tomar Cuba». Sin filtros.
La conversación se tornó aún más curiosa cuando otro periodista le pidió aclaraciones sobre lo que significaba exactamente «tomar Cuba». Trump respondió sin titubear: “Tomar Cuba de alguna forma, ya sea liberarla o tomarla”. Como quien habla del tiempo, soltó que puede hacer lo que quiera con ella. ¿De verdad cree que tiene ese poder?
A pesar de sus comentarios duros sobre el país caribeño, también dedicó unas palabras a describir a Cuba como «una isla hermosa» llena de gente emprendedora. Mencionó historias de cubanos que llegaron a Estados Unidos y prosperaron; incluso habló de un amigo suyo que comenzó desde cero y ahora posee la mayor cadena de gasolineras del país. Pero mientras él celebra esos logros individuales, muchos cubanos sueñan con regresar a su tierra natal tras décadas sin pisarla.
En este contexto tan tenso, es interesante señalar cómo hoy mismo Cuba sufrió un apagón total en toda su red eléctrica. Las autoridades locales han señalado al bloqueo energético impuesto por Estados Unidos como uno de los responsables principales de esta crisis. Así estamos: entre sueños rotos y declaraciones grandilocuentes.

