Era un día cualquiera en Camp Redó, cuando a eso de las 13:50 horas, la tranquilidad se rompió por el estruendo de un choque. Un motorista, que no parece haber tenido un buen día, decidió colisionar con un coche que estaba estacionado en un espacio reservado para ambulancias frente al Centre de Salut. Y ahí comenzó todo.
Después del impacto, que dejó al vehículo parado bastante maltrecho, el motorista intentó convencer al conductor para que no llamara a la policía. «Por favor, no llames a los agentes, estoy en una situación complicada», decía mientras trataba de evitar lo inevitable. Pero el afectado se mantuvo firme y decidió que era mejor dejar que las autoridades se hicieran cargo.
Una fuga poco sutil
Y entonces, como si se tratara de una película de acción mal llevada, el motorista emprendió la huida. Pero no solo eso; para intentar despistar a los agentes, dobló su matrícula adrede. Un movimiento desesperado que claramente hablaba más de su estado mental que de sus habilidades como fugitivo.
Afortunadamente, el perjudicado tuvo presencia de ánimo y logró tomar varias fotos del hombre y su moto antes de perderlo de vista. Gracias a esas imágenes y al excelente trabajo investigativo de la Unidad de Vehículos de Accidentes (UVAC), pronto se logró identificar al presunto autor del accidente.
La investigación reveló detalles preocupantes sobre este individuo: sin puntos en su licencia y con antecedentes por delitos relacionados con la seguridad vial. Ahora se encuentra como investigado y ha sido citado para enfrentar un juicio rápido ante el Juzgado correspondiente.
No sé ustedes, pero esta historia me deja pensando en lo absurdo que puede llegar a ser todo. La imprudencia y las decisiones apresuradas pueden llevarnos a situaciones muy complicadas. Así estamos hoy: esperando justicia tras unas decisiones muy poco acertadas.

