La Fórmula 1 está en marcha y Aston Martin parece estar atrapado en una pesadilla. Después de dos Grandes Premios, Australia y China, el equipo británico se encuentra con las manos vacías: cero carreras completadas y sin puntos. Solo Cadillac, un novato en la parrilla, comparte su infortunio. ¡Vaya comienzo!
Las palabras de Stroll resuenan
Lance Stroll no se anda con rodeos y ya ha dejado claro lo que siente: ‘Rezad, rezad conmigo’. Un comentario cargado de ironía que refleja la desesperación del equipo. Mientras tanto, Fernando Alonso pide a gritos algo más de esfuerzo a Honda: ‘Preguntad en el equipo sobre los cambios’, dice con una mezcla de determinación y esperanza. Todos sabemos que necesita mejorar urgentemente si quieren ver alguna luz al final del túnel.
Pero la realidad es dura; el coche debe ser seguro antes que nada. Los pilotos están luchando por completar las carreras sin caer en el abandono. Con solo 32 vueltas recorridas por Alonso en China, las vibraciones le dejaron hecho polvo. Desde Honda intentan poner parches a estos problemas, pero ¿será suficiente? Shintaro Orihara, ingeniero jefe de Honda, reconoce que aunque han solucionado algunas vibraciones, aún hay mucho camino por recorrer para garantizar la comodidad del piloto.
A medida que se acerca la carrera de Japón, todos esperan cambios significativos. Pero con un nuevo reglamento que ha complicado más las cosas y varios coches quedándose atrás antes incluso de comenzar las carreras, la presión está por las nubes. La situación no es solo complicada; es crítica.

