En una jornada marcada por la indignación, el Gobierno de España ha expresado su firme rechazo ante el reciente aumento de ataques perpetrados por colonos israelíes contra la población palestina en Cisjordania. Esta escalada de violencia coincide con un contexto ya de por sí tenso, tras el estallido de la guerra en Irán. Las cifras son desgarradoras: desde que comenzó este conflicto el 28 de febrero, cinco palestinos han perdido la vida a manos de estos agresores.
Un grito de justicia desde Madrid
El Ministerio de Asuntos Exteriores ha emitido un comunicado donde no se andan con rodeos: “Condenamos la inaceptable escalada de violencia en Cisjordania”. Las palabras del Gobierno reflejan una profunda preocupación por las muertes y los ataques que atentan contra lo más básico: la seguridad y dignidad del pueblo palestino. Estas acciones no solo destruyen propiedades y cultivos, sino que empujan a muchas familias a abandonar sus hogares, creando un verdadero drama humanitario.
Aparte de los episodios violentos relacionados con los colonos, también hay que mencionar las operaciones militares en Gaza que siguen causando estragos. Más de 650 civiles han muerto desde el alto el fuego alcanzado en octubre del año pasado; entre ellos, una niña inocente que fue asesinada hace pocos días en Beit Lahia. Es absolutamente intolerable.
Además, España ha denunciado la represión sistemática contra activistas israelíes que defienden los derechos humanos. La situación es crítica y cualquier ataque a lugares sagrados es visto como un asalto directo a nuestras convicciones más profundas. El ataque reciente a la mezquita de Duma ha sido calificado como inaceptable.
No podemos quedarnos callados ante estas atrocidades. España reafirma su posición contraria al expansionismo israelí en Cisjordania, pues esto va en contra del derecho internacional y complica aún más cualquier intento realista para alcanzar la paz.
Por ello, hacemos un llamado urgente al Gobierno israelí para que ponga fin a esta espiral violenta y se haga justicia por aquellos responsables. Paz, esa debería ser nuestra meta común; no podemos permitir que estas acciones nos alejen cada vez más del objetivo legítimo del Estado palestino.

