La calle Nuredduna en Palma se ha convertido, para muchos vecinos, en un auténtico patio de patinaje cada vez que las nubes sueltan sus gotas. Así lo cuentan aquellos que caminan por allí, y no es para menos. Las caídas y los resbalones son más comunes de lo que uno podría imaginar. Y si hablamos de las limpiezas con manguera, la cosa no mejora: «Es peligrosa incluso cuando pasan la manguera», dice un cliente habitual de un bar cercano.
Un problema recurrente
No hace mucho, el colectivo Flipau amb Pere Garau alzó la voz contra esta situación. Con una imagen impactante como testigo, denunciaron la peligrosidad del pavimento que parece retar a cualquier zapato con suela. Lo curioso es que este no es un problema aislado; otras calles del centro también sufren esta inestabilidad con el agua.
A través de redes sociales, las experiencias de quienes transitan por Nuredduna son claras: el agua transforma la vía en una trampa resbaladiza. Muchos han sido testigos y han compartido sus vivencias al respecto. No olvidemos que este problema tiene historia; ya antes de su peatonalización, en 2018 una mujer sufrió una caída debido al mal estado del pavimento y terminó recibiendo una indemnización de 17.000 euros tras el fallo judicial.
Nadie puede negar que caminar por Nuredduna en días lluviosos se ha convertido en un verdadero desafío para nuestros pies. ¿Qué tal si hacemos algo al respecto? La comunidad merece unas calles seguras donde andar sin miedo a irse al suelo.

