La noche del pasado domingo, el ambiente festivo de Santa Catalina se tornó oscuro cuando un hombre, de nacionalidad colombiana, decidió que la violencia era la solución. En un popular local de ocio, estalló una pelea y lo que comenzó como una discusión acabó con uno de los involucrados con la nariz rota.
Todo ocurrió cuando el 091 recibió una llamada alertando sobre lo que estaba sucediendo dentro del local. Rápidamente, agentes de la Unidad de Motos llegaron al lugar. Al entrar, se encontraron con la víctima: un joven que sangraba profusamente por la nariz. Sin perder tiempo, solicitaron asistencia médica.
Una huida y una búsqueda intensa
Los sanitarios confirmaron lo peor: el chico necesitaba puntos y su nariz estaba hecha trizas. Fue llevado a toda prisa a un hospital mientras otros policías hablaban con el personal del local. Los testigos describieron al agresor y sus cómplices, quienes ya habían salido corriendo del lugar tras el ataque.
No tardaron en iniciar una batida por las calles cercanas y pronto dieron con algunos de ellos. Se dirigían hacia el Paseo Marítimo y comentaron a los agentes que el atacante había ido a parar a la parada de bus en plaza Progreso. Y así fue como, rápidamente, varios policías se acercaron para interceptarlo.
Al ser preguntado sobre su actuación, el agresor no dudó en confesar que sí le había golpeado en la cara con una botella de cristal; eso sí, aseguró que lo hizo en defensa propia. Por supuesto, esto no impidió su detención bajo los cargos de lesiones.
Una historia más que muestra cómo una noche cualquiera puede dar un giro inesperado por culpa de unos minutos de locura.

