En una isla donde el sol brilla con fuerza y la belleza natural es un tesoro, Terraferida se alza como un grito de alerta. ¿Qué ha pasado con nuestra tierra? En la última década, Mallorca ha visto cómo se urbanizaban 15 km² de suelo rural. Un dato que nos deja helados, pero que no debería sorprendernos si miramos a nuestro alrededor.
Un manifiesto por el futuro
El colectivo ha lanzado un manifiesto para frenar esta locura urbanística que amenaza con convertir nuestros paisajes en meros bloques de hormigón. “¡Basta ya!”, claman. Y tienen razón. Nos estamos dejando llevar por un monocultivo turístico que arrasa todo a su paso. Los responsables políticos deben escuchar a quienes realmente amamos nuestra tierra.
Pensar que el desarrollo debe ser sinónimo de destrucción es un error grave. La naturaleza nos ofrece tanto y nosotros, ¿qué hacemos? Tirar a la basura lo que nos da vida no es una opción viable. Es momento de unir fuerzas y proteger lo que queda, porque cada metro cuadrado cuenta.

